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Zona de conocimiento · Ficha 8 de 13

La transferencia de Hohmann

Vista cenital del Sol, las órbitas de la Tierra y de Marte y la elipse dorada que las une: una transferencia de Hohmann

La ruta más barata entre dos órbitas circulares es una elipse que toca las dos: un encendido para estirar la órbita hasta que su extremo lejano llegue a Marte, y otro en ese extremo para quedarte allí en lugar de volver a caer. Respecto al Sol, salir de la órbita de la Tierra cuesta unos 2,9 km/s, entrar en la de Marte, unos 2,6 km/s, y entre una cosa y otra pasan unos 259 días.

Salir desde una órbita de aparcamiento cuesta más, porque por el camino hay que trepar fuera del pozo gravitatorio de la propia Tierra. Aunque no tanto como parece: escapar desde 150 km son 3,2 km/s por sí solos, pero un encendido hecho ahí abajo, donde la nave ya va a 7,8 km/s, rinde mucho más que en espacio abierto, así que la salida completa se queda en unos 3,6 km/s y no en 2,9 + 3,2. Ese descuento es el mismo efecto Oberth que hace que en Marte el encendido de captura convenga en el punto más bajo. Por eso la cabina muestra dos cifras: el control fija el encendido heliocéntrico que apunta el arco, y la línea de debajo es lo que salir de la órbita de aparcamiento les cuesta a tus depósitos.

Todo lo que puede fallar en el encendido de salida es cuestión de tamaño. Si te quedas corto, el extremo lejano del arco nunca sube hasta la órbita de Marte, y si apenas enciendes, el arco cae hacia el Sol. Si te pasas, el arco cruza la órbita de Marte y sigue de largo. Solo hay un tamaño que se detiene justo donde está Marte.

Despega hacia Marte